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Me llamo Débora.
Soy enfermera y me apasionan la salud, biología, ecología...
También me encanta la cocina, me gusta inventar platos nuevos y descubrir técnicas. Me relaja mucho.
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Me gusta pintar, dibujar y todo aquello que conlleva algo de creatividad, por eso, entre otras causas, me gusta el maquillaje.
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jueves, 14 de junio de 2012

Economía para bárbaros, capítulo 6: Los impuestos y la solución Keynesiana

La economía de la aldea de Econos se sumía en una profunda crisis. Cada vez menos bárbaros tenían trabajo, con lo que las calles se llenaban de vagabundos pidiendo limosna para poder comer. Por si fuera poco, había rumores de que una tribu rival estaba preparando un ataque.

El jefe de la aldea, Estadonio, preocupado por la seguridad de la aldea, pensó que sería necesario construir una empalizada. Posiblemente no detendría a sus enemigos, pero les daría tiempo para organizarse en caso de un ataque.

Estadonio reunió a toda la aldea y les explicó la situación, y pidió que todos colaboraran en la construcción de la empalizada. Sin embargo, las cosas no salieron como él esperaba: Leñadorio se negó a proporcionar madera de forma gratuita, Herreronio, Pescadonio, Cazadonio, Hortelania y demás bárbaros que aún tenían trabajo alegaron que debían atender sus propios negocios, y el resto de bárbaros, los que no tenían trabajo, dijeron que estaban demasiado hambrientos como para trabajar a cambio de nada.

El jefe de la aldea se había quedado sin ideas y temía una posible invasión, pero su mujer, llamada Keynesonia, le dio una idea: recaudar impuestos. Estadonio le dijo que muchos bárbaros no tenían dinero, con lo que no le parecía la mejor de las ideas, pero Keynesonia le explicó su plan.

La idea consistía en que aquellos bárbaros que aún conservaban sus trabajos pagarían un impuesto, con el que comprarían madera a Leñadorio, que tendría que volver a contratar ayudantes, y a su vez él contrataría a los desempleados para construir la empalizada, con lo cual todos los aldeanos volverían a tener un trabajo, lo que llevaría a que éstos volvieran a gastarse su salario en la taberna y demás tiendas de la aldea, reactivando la economía, además, posiblemente algunos de ellos iniciarían sus propios negocios. Una vez hecho todo esto, podría volver a recaudarse impuestos, esta vez de más aldeanos, y con eso se encargaría a Herreronio la fabricación de armas y armaduras y se contrataría a los bárbaros más fuertes para vigilar y proteger la aldea de Econos.

A Estadonio le pareció una idea fantástica y así se hizo. Se construyó la empalizada, se fabricaron armas y armaduras, se estableció una guardia y la economía de la aldea volvió a florecer. Finalmente las aldeas enemigas no atacaron, ya que estaban sumidas en profundas crisis económicas de las que no habían sabido salir, con lo que Estadonio siguió recaudando impuestos y haciendo mejoras en su aldea: se empedraron las calles y se construyeron fuentes y jardines, pero... ¿cuántas más cosas necesitaba la aldea?

Varios milenios más tarde, un descendiente de Keynesonia, llamado John Maynard Keynes, propuso la misma teoría para solucionar la crisis económica de los años 30.


¿Qué han aprendido los bárbaros?


Han aprendido a recaudar impuestos para financiar bienes de interés público, como es la empalizada, y pagar a funcionarios del estado, como son los guardias de la aldea.

Además de eso, se han dado cuenta de que la economía es cíclica, y que después de periodos de crecimiento llegan periodos de crisis, pero han intentado aplicar la teoría Keynesiana, consistente en la intervención del Estado en la economía con el fin de regular los ciclos económicos.

Próximamente: Los bárbaros habrán de enfrentarse la inflación, un efecto secundario de sus actos.

lunes, 23 de abril de 2012

Economía para bárbaros, capítulo 5: La crisis

El invierno había pasado. Empezaban a florecer los campos, a brillar el Sol y a ser los días más largos y las noches más cortas. Pero en tan paradisíaco momento, las cosas no iban bien en la aldea. Las calles se llenaban de pedigüeños, los comercios cerraban e incluso la taberna estaba vacía. ¿Por qué? ¿Qué había pasado?

Con la llegada del calor, los bárbaros ya no necesitaban calentarse con la leña, así que dejaron de comprarla. Leñadorio, viendo que su negocio perdía clientes por momentos, y con ello, dinero, decidió que era el momento de reducir los gastos. Para ello, despidió a todos los ayudantes que había contratado para hacer frente a la fuerte demanda invernal.

Todos estos jóvenes ayudantes se vieron de pronto sin trabajo y sin ingresos, con lo que tuvieron que dejar de gastarse su paga en cerveza y otros lujos. Los más ahorradores decidieron guardar su dinero mientras encontraban otro trabajo, sin embargo, los más derrochadores pronto se vieron obligados a mendigar para comer. La aldea había entrado en crisis.

Pero lo peor aún estaba por llegar. Esto llevó a que tanto la taberna como el resto de comercios que habían florecido en la aldea empezaran a perder clientes e ingresos, y tomaron medidas similares a las de Leñadorio, provocando que hubiera más bárbaros sin trabajo y sin dinero.

Los bárbaros se enfrentaban a una recesión. ¿Cómo saldrían de esta? Tarde o temprano volvería el invierno y el negocio de la leña volvería a florecer, pero ¿qué iban a hacer hasta entonces?


¿Qué han aprendido los bárbaros?

Han aprendido, sin saberlo, lo que es la demanda agregada. Esto es todo aquello que se compra: los bárbaros compraban leña, mientras que los trabajadores de Leñadorio compraban otras cosas, lo cual generaba ingresos para el resto de mercaderes, que a su vez gastaban sus ganancias en otras cosas. Mientras el dinero fluía, la riqueza de la aldea aumentaba, con lo que estaban en una época de crecimiento. Pero cuando la industria de la leña cayó, la economía de la aldea empezó a funcionar más despacio, cayendo en una crisis. Sin embargo, eso no era lo peor que podría pasar: el derrumbamiento del mercado de la leña hizo que todo lo demás también se derrumbara, provocando una recesión: la aldea era cada vez más pobre.

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